El Grifo, la estación del gusto

El Grifo fue un lugar que me encantó desde el primer día que fui, tal vez por que era de mi abuelo Julio con quien me llevaba increíble o tal vez por que acompañaba a mi papá los sábados al Callao. Cada vez que íbamos a Ancón siempre parábamos allí a poner gasolina.

Siempre supe que ese lugar, en medio de una zona industrial y peligrosa era lo mejor del mundo. A los 21 años, luego de estudiar hotelería, comencé a trabajar sin saber lo que hacía ni en lo que iba a convertirse El Grifo. Allí aprendí a ser cocinera, empresaria, mamá y conductora de tv; conocí gente increíble, que me enseñó muchisimo, y muchos de ellos se volvieron mis amigos.

El Grifo en poco tiempo se convirtió en la casa o el patio de recreo de los empresarios y
ejecutivos de la zona. Era un lugar donde podían relajarse, encontrarse con amigos, hacer negocios, reírse a carcajadas, hacer cola para sentarse y muchas veces sentarse en mesas enanas y coloridas con paredes llenas de flores, música a todo volumen y gente jovén que los recibía con una sonrisa.